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martes, 17 de enero de 2012

THE ARTIST

Oda de amor al cine.
Llegó el momento de empezar a reseñar las películas del 2012, tras el repaso a lo mejor y a lo peor del año pasado. Y como no podía ser de otro modo la primera película elegida es THE ARTIST, la mayor y más grata sorpresa que ha dado el cine reciente.
Esta comedia de producción francesa ha arrasado en todos los países donde se ha estrenado, en cuanto a premios, críticas positivas y respaldo del público, contradiciendo a los grandes estudios de Hollywood que piensan que si un "producto" (para el resto del mundo "película") ha triunfado, hay que repetir la fórmula hasta la saciedad. Pues Michel Hazanavicius, visionario guionista y director, ha demostrado que el público no siempre es como un rebaño de ovejas y que estamos cansados de ver las mismas pautas, en las mismas producciones y con los mismos actores.
Hazanavicius sorprende con una historia entretenida, divertida, tierna y muy dinámica que sin usar una sola palabra, pues THE ARTIST es una cinta muda y encima en blanco y negro, cuenta en clave de comedia el ascenso de una joven actriz, Peppy Miller (Bérénice Bejo), que empieza haciendo de figurante para pasar a ser la primera estrella del cine sonoro, y la paralela caída de una celebridad del cine mudo, George Valentin (un estupendo y premiadísimo Jean Dujardin), al que la vida sonreía y que la voz y el sonido le dan la espalda sepultándolo en el olvido.
La cinta cuenta con momentos extraordinarios como la escena onírica donde se vislumbra el nacimiento del cine sonoro, el encuentro danzarín entre las piernas de Miller y un seductor Valentin, este observando su reflejo ante un escaparate o todas las secuencias en las que aparece el perro del protagonista (desde este humilde blog pido a la Academia del Cine que cree una mención especial en la próxima gala de los Oscar para este pedazo de actor, y que así sea el primer perro de la historia en ganar un premio a la mejor interpretación).
No pude evitar encontrar paralelismos con obras maestras del cine como EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES del gran Billy Wilder o EVA AL DESNUDO del gran Joseph L. Mankiewicz y encontrar en Valentin una especie de Norma Desmond y en Miller una Eva Harrington. ¿Quién sabe?
Una delicia que nadie debe pasar por alto.
VALORACIÓN:

martes, 13 de diciembre de 2011

UN DIOS SALVAJE

Ver una obra de teatro en el cine.
Este año han sido varias las películas adaptadas o inspiradas en obras de teatro que hemos podido ver en las carteleras y otras que parecen salidas de las tablas. Entre ellas Un Método Peligroso (que comentaré en breve), Cisne Negro (la mejor película que he visto en todo el año), ¿Estás ahí? (una de las peores películas vistas), Margin Call (de la que ya comenté su teatralidad) o la que ahora nos ocupa, Un Dios Salvaje. En esta ocasión y partiendo de un texto de Yasmina Reza que fue llevado a los escenarios catalanes y españoles por Tamzin Townsend (una de las mejores directoras de teatro del país), el gran Roman Polanski nos adentra en el micro mundo de dos parejas neoyorkinas reunidas para intentar hablar civilizadamente de la pelea que han tenido sus hijos. Aunque poco a poco la reunión se irá complicando y sacando lo peor de cada uno de ellos.
Interpretada únicamente por cuatro actores, Polanski ha sabido rodearse de artistas de extraordinario talento como Cristoph Waltz, Kate Winslet, John C. Reilly y Jodie Foster, que se adueñan de la pantalla sin flaquear en ningún momento. El cartel del film, muy bien diseñado, cuenta el proceso de la historia en doce fotos que tratan de reflejar el estado de ánimo por el que pasan los personajes, de la simpatía y cordialidad, al mosqueo y finalmente al cabreo y la rabia.
Muy loable la labor de Alexandre Desplat (música) y Hervé de Luze (montaje) pues crean una atmósfera que acompaña la narración de Polanski y los estados anímicos de los protagonistas, haciendo una música y montaje pausados al principio y frenéticos y acelerados al final cuando las dos parejas se están sacando los ojos.
Roman Polanski vuelve a mostrar su maestría, en este caso con una obra pequeña y en cierto modo claustrofóbica al estilo de algunos de sus anteriores films como La Muerte y la Doncella o La Semilla del Diablo, que transcurren prácticamente en un único escenario, aunque en esta ocasión no es una película tan oscura en cuanto a la iluminación.
Divertida, punzante, enérgica, perversa, sobresaliente y muy recomendable incluso si se ha visto en teatro.
Por cierto, atentos al prólogo y sobre todo al epílogo que da una lección de madurez y de cómo arreglar las diferencias.
VALORACIÓN:

domingo, 23 de octubre de 2011

EL ILUSIONISTA

Jacques Tati animado.
Película de animación cuanto menos sorprendente por la seriedad y delicadeza con la que se ha realizado. Su director Sylvain Chomet, que debutó en el 2003 con la maravillosa Bienvenidos a Belleville (una de las películas de animación de las que guardo mejor recuerdo), ya demostró el tipo de cine que está interesado en hacer. Personajes estilizados, colores para nada chillones, música acorde a las imágenes, guión con argumento e historias interesantes, tono melancólico y todo ello dirigido a un público adulto sin dejar de lado a los más pequeños.
Es por eso que en parte me sorprendió ver la sala del cine (Verdi de Barcelona) llena de la primera a la última fila de madres y padres con sus hijos, abuelos con sus nietos, tíos con sus sobrinos... Yo me esperaba más bien un público adulto y muy minoritario (por lo tanto, grata sorpresa).
Chomet recupera un guión inédito del propio Tati, que de haberse realizado anteriormente él mismo lo habría interpretado, en el que se narra la decadencia de un mago que recorre los teatros de Europa (París, Londres, Escocia y Edimburgo), en uno de los cuales conoce a una jovencita que cree que sus trucos son reales y a la cual intenta no defraudar concediéndole todos sus deseos.
El Ilusionista es una obra agridulce que sirve de homenaje, no solo a Tati, sino a todos los artistas que durante años vivieron del Music Hall.
Lo único reprochable es que en ocasiones está falta de ritmo y que el personaje principal es demasiado serio por lo que a veces puede resultar antipático.
VALORACIÓN:

sábado, 13 de agosto de 2011

EL CASO FAREWELL

Espías durante La Guerra Fría.
Al ver el trailer de la película en seguida me sentí atraído, tenía ese aire de thriller de finales de los ochenta y principios de los noventa como Ejecutivo ejecutor, Presunto inocente o Frenético. Incluso la voz que dice el título de la película me retrotraía a esa época en la que un narrador nos decía los títulos en castellano, por si aún no teníamos el nivel suficiente de inglés (vamos eso me imagino yo).
En El Caso Farewell nos encontramos con un thriller pausado en la primera mitad y un poco más rápido en la segunda, aunque no es para nada un producto amerícano de esos que marean con un montaje y música acelerados. En este caso, la música es de lo más destacable. Compuesta por Clint Mansell que ya nos regaló los oídos con la banda sonora de La fuente de la vida de Darren Aronofsky. Y el montaje ayuda a introducirse en la vida de Guillaume Canet, un francés trabajando en Moscú que se ve involucrado en un caso de espionaje de gran importancia para la disolución del régimen comunista ruso, y de su compañero de hazañas, el director Emir Kusturica que sale bastante airoso como actor. Hay demasiada información en el film, de manera que a los que no estén muy puestos en temas de política de los años 80 (como es mi caso) se nos escaparan muchas de las cosas que en ella se dicen y muestran.
Así que una vez vista me he quedado con la necesidad de volver a verla porque seguro que me he perdido mucho (y no solo por alguna cabezadilla que di en el cine...)
VALORACIÓN: